Una piedra en el camino.
Un día vas por un camino que conoces, ya lo has transitado antes. Imagina que es una acera lisa, y tal vez por costumbre no te detienes a mirar. Tu cuerpo sabe lo que tiene que hacer. De repente te tropiezas con una gran piedra que antes no estaba allí y te golpeas el 5to dedo del pie (el chiquito), muy duro. Si eres venezolano como yo, posiblemente tus primeras dos reacciones, en orden variable e incluso una sola mezcla de ambas sea: coño e' la madre!!! (a la piedra y la miras feo), y la otra alguna interjección de dolor o frustración como: Ay!, Verga!! u otras similares (más dirigidas a ti mismo por no haber estado pendiente y estar pensando en pajaritos preñaos). Luego de esto, se desencadena un proceso del cuál la mayoría no somos conscientes: tu sistema nervioso te alerta que algo no está bien con tu dedo y... Oh!, tienes un dedo que te ayuda a equilibrar tus pasos, tienes un sistema nervioso que cuida de tí, ojos con los cuales mirar (así sea feo), sientes dolor físic...